De las flores de un entierro
Se hicieron las primaveras del invierno
Y de las sonrisas de tus descuidos
Me hice un pañuelo contra el viento y el olvido.
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De un pañuelo de púas y terciopelo
Son las hojas que caen del cielo
Las hojas que pisé este invierno
Y las que en verano echaré de menos.
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Del olor de las tardes de tormenta
Me hice un traje de coraza
Para dar un buen olor a la venganza
Para perdonarte sin más tardanza.
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Carmen Carminis, 2005